3 Mujeres que nos inspiran en la industria metalmecánica. Parte 2.

Continuamos presentando historias de mujeres que se desenvuelven profesionalmente en el mundo de la metalmecánica. La segunda historia es de Andrea León Jarquin. Recién egresada del ESIME Azcapotzalco en robótica industrial, ella incursiona en el campo laboral a sus 23 años como operadora de un centro de maquinado Hass VF-11, una máquina a la que muchos se refieren como un “barco” por sus grandes dimensiones.

¿Cómo fue que comenzaste a operar una máquina CNC?

 A la mitad de la carrera vi un poco sobre máquinas CNC, la operación en código G y cosas básicas que me llamaban mucho la atención. Llegué a la empresa en donde ahorita estoy, por medio de mis prácticas profesionales, tenía que cubrir cierto horario por las tardes y me quedaba absolutamente sola. Tuve que aprender de todo en un mes porque ya cuando entrara a la escuela, yo iba a tomar el turno de la tarde y mi compañera el de la mañana, entonces yo ya iba a estar prácticamente sola en la empresa.

Platícanos sobre tu experiencia como mujer joven en la industria metalmecánica.

Era muy raro porque en este sector hay más varones que mujeres, hasta eso, todos mis compañeros de trabajo, aunque sean personas adultas, entienden que los tiempos van cambiando, que no siempre va a ser una industria para hombres y lo han tomado bien.

Hasta ahorita, mi compañera y yo somos las que operamos la máquina Haas VF-11, desde hace siete meses. Ella lleva un poco más, pero somos la única área de producción que es operada por mujeres y sí nos han dicho: “Ay ¿No creen que necesitan a un hombre?”. Afortunadamente, todas las personas que trabajan con nosotras, nos ayudan en cuestiones de cargar material pesado. Cuando van clientes, nos comentan que es raro ver a mujeres operarias y se sacan de onda, nos dicen:

“¡Wow! ¿Cómo es que pueden manejar este barco?”

Centro de maquinado Haas VF-11.
Medidas: 7. 10 m de largo x 3.48 m de ancho y 3.38 m de alto.

En estos siete meses que has estado ahí ¿Qué es lo que más te ha gustado?

Lo que más me ha gustado es el aprendizaje que te dan las personas, la perspectiva. Por ejemplo, en mi escuela había profesores que nos decían que las personas en la industria eran personas ya grandes y tercas que no iban a cambiar su opinión y, al menos donde yo he estado en estos siete meses, me he dado cuenta de que no es así, que más bien, tienen más conocimiento. Yo creo que eso es lo que más me ha gustado, el aprendizaje que he obtenido tanto de las personas con las que trabajo, así como las personas que van a asistirnos a mejorar nuestros conocimientos acerca de las herramientas de corte, la máquina, los diferentes procesos que podemos llegar a hacer con la Haas.

¿Qué opinan tus papás?

Desde un principio sabían que me gustaba la ingeniería, desde la Vocacional, cuando tenía 15 años. Entonces, pues ya lo veían venir, ¿no?, jajaja, pero sí se sorprenden del trabajo que hago. Mi mamá y mi papá se preocupan por mi seguridad, no tanto por las máquinas, sino por los materiales que son de tamaño considerable. Ellos guardan un poco su criterio, sólo dicen: “bueno, ya estás ahí, tú dale, nosotros te apoyamos”. Eso sí, siempre me han apoyado, pero también siempre me han respaldado y han velado por mi bien.

¿Qué te gustaría hacer para tu futuro?

Me gustaría moverme de área. Primero, sí conocer más, agarrarle bien la onda porque es una máquina muy grande, que no se encuentra fácilmente: ¡una entra y puede hacer una fiesta ahí adentro de lo grande que está!, pero sí me gustaría agarrarle bien la onda a la máquina, tener ya un buen conocimiento y seguir con más maquinas a conocer más herramientas de corte, no sé, algunos otros métodos. Me gustaría tanto ser operaria como ser del área de ingeniería, de diseño o de calidad que también veo que es algo indispensable y muy importante dentro de este sector.

¿Qué consejo le darías a las niñas que quisieran dedicarse a lo mismo que tú?

Mi consejo sería que no desistan en lo que quieren, que siempre tengan claro hacia dónde van. Que sí, el camino es difícil y nada es fácil porque si las cosas se hicieran fácilmente, pues cualquier persona lo haría, es algo que mi mamá siempre me dice y tiene razón. Lo que yo les aconsejaría es que sí tomen cursos en la escuela que dan de diseño, que se acerquen a los maestros, que pregunten para que reciban una mejor orientación para que ya en la industria no estén tan escasos de conocimientos. Afortunadamente, hay lugar donde sí te capacitan, pero desafortunadamente hay lugares donde no.

Muchas gracias, Andrea.

En Grupo Hi-Tec, estas historias de vida nos inspiran para seguir trabajando por un mundo más equitativo para todas y todos. Con la seguridad de que todo cambio positivo es posible, respaldamos las acciones que busquen reducir la desigualdad y la violencia.


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